En el Fundo La Pampita, el invierno llega con claridad: el cielo se pone blanco antes del amanecer y el pasto cruje bajo las botas. Es en esta época cuando las colmenas entran en su período de menor actividad, pero eso no significa que el apicultor descanse. Este junio, como cada año, revisamos el estado de cada colmena antes de que el frío se instale del todo.
El Fundo La Pampita es el predio de la familia Schwenkegaray, ubicada en la precordillera de la Región de Aysén. Desde aquí opera El Mundo de las Abejas, servicio de instalación y mantención de colmenas en el entorno del bosque nativo patagónico. La miel producida se comercializa bajo la marca Productos La Baguala.
Las abejas han reducido su vuelo al mínimo y se agrupan en el centro del panal para mantener el calor, formando esa masa compacta que los apicultores llaman el racimo invernal. La colonia no hiberna como otros insectos: las abejas permanecen activas en el interior, vibran sus músculos de vuelo para generar calor y lo concentran en el centro del racimo, donde está la reina. Una colmena bien preparada mantiene entre 20 y 35 °C en su núcleo aunque afuera haya varios grados bajo cero.
El trabajo de invierno: preventivo, no pasivo
El trabajo de invierno en apicultura es sobre todo preventivo. Revisamos que cada colmena tenga suficientes reservas de miel — entre ocho y doce kilos mínimo — para que la colonia sobreviva hasta la floración de septiembre. En Aysén, donde los inviernos pueden extenderse hasta bien entrado octubre, esta reserva es la diferencia entre una colmena fuerte y una que no llega a la primavera.
El invierno es también el momento de preparar el material para la temporada siguiente. Se revisa y ordena el equipo, se evalúa el estado de los alzas y marcos, y se acondiciona la infraestructura apícola para que todo esté listo cuando llegue la primavera. Paralelamente, se revisa el peso de cada colmena para estimar sus reservas y determinar si alguna familia necesita alimentación suplementaria antes de que el frío se profundice. En Aysén, una colonia mal preparada en junio difícilmente llega fuerte a septiembre.
La pradera que espera en primavera
Lo que hace especial a la apicultura en el Fundo La Pampita es la diversidad vegetal que rodea el predio: una pradera multifloral con especies nativas y variedades introducidas de alto valor ecosistémico que son las que alimentarán a nuestras abejas en primavera, dándole a la miel ese sabor floral y complejo que caracteriza a la miel de El Mundo de las Abejas.
La precordillera de Aysén ofrece una secuencia de floraciones que va desde septiembre hasta marzo: el chilco abre primero en los bordes de los esteros, le sigue el ciruelillo en noviembre, iluminando el bosque de rojo-anaranjado, y en pleno verano el cardo y la vigorera toman los potreros. Por ahora todo está dormido bajo la escarcha, pero la preparación comienza ahora.
Ya estamos preparando los materiales para la próxima temporada: nuevos marcos de cera estampada, alzas melarias limpias y revisión de la trampa de ratones que protege la piquera durante los meses fríos. Cuando llegue la floración de verano en enero, las colmenas estarán en condiciones de trabajar al máximo.
¿Te interesa la apicultura en la Región de Aysén?
El Mundo de las Abejas ofrece servicio de instalación y mantención de colmenas en predios de la Región de Aysén. Si tienes un campo con bosque nativo o praderas florecidas y quieres producir tu propia miel, escríbenos y conversamos.
Consultar disponibilidad →