El Fundo La Pampita no llegó a ser lo que es de un día para otro. Las primeras imágenes muestran un territorio en proceso: praderas abiertas, sin la protección de las cortinas cortaviento que hoy estructuran el predio, y una familia que comenzaba a entender las condiciones reales de trabajar en la Patagonia profunda. Lo que hoy existe en Manihuales, Región de Aysén, fue construido año a año, decisión a decisión.
2013 — 2014 · Las primeras imágenes
Fundo La Pampita, 2013-2014 — Manihuales, Región de Aysén, Patagonia Chilena.
Cuando comenzamos, la parte plana del predio no tenía un solo árbol. Los incendios del siglo pasado habían arrasado el bosque nativo para ganar terreno agrícola, y el suelo que heredamos era el resultado de ese proceso: fértil en algunos sectores, pero expuesto al viento y con poca estructura de vegetación. El trabajo inicial fue de lectura del terreno: entender qué sectores tenían mejor drenaje, dónde había posibilidades reales de pradera y dónde el suelo necesitaba tiempo antes de producir.
En 2014, los primeros cambios eran visibles aunque todavía modestos. Las cortinas cortaviento comenzaban a alinearse en los bordes de los potreros, las praderas se estaban estableciendo con mezclas adaptadas a las condiciones de Aysén, y los primeros animales del fundo empezaban a conocer el terreno. La vista aérea del predio en esos años muestra la escala del desafío: un predio amplio, en un valle patagónico, rodeado de cerros y atravesado por el viento del sur.
Lo que comenzó como un predio sin árboles y con mucho por construir es hoy un sistema agrosilvopastoril en funcionamiento, que combina ganadería, apicultura y producción artesanal bajo la marca Productos La Baguala. Si te interesa conocer el Fundo La Pampita de cerca — ver cómo se integran el bosque, la pradera y los animales en la Patagonia profunda — escríbenos para coordinar una visita.